He esperado a ver la clasificación y dar gracias al gran corredor 228, que me llevó cuesta arriba a la meta.
Ana Mari no vino, pero si Mili, que no pierde el paso ante las cuestas. Además con pulmones para animar yendo cuesta arriba a los íbamos a tumba abierta.
Pero narremos el día.
Tomás y yo salimos temprano, no mucho rumbo a Trebujena. No vimos motos y hablamos de nuestras cosas. Al llegar aparcamos en una cuesta (extraño, ¿no?) y nos dirigimos a recoger los dorsales. Buena organización y una chica simpática y jovial nos entregó un sobre con todos los inscritos de nuestro club y de los demás del Puerto. Así, los Guerrero recogieron los suyos. Me dió mucha alegría tenerlos otra vez tan cerca!
Entre los nuestros, Mica, Ana, Rosalia, Pablo, Pablo, Nico, Pedro (sin dorsal pero se lo buscó bien).
Empezaron los jovenes y luego los más pequeños, acabando con los viejos. Pablo, Nico, Pedro, Mica, Rosalia, Ana hicieron un gran papel. Pero sobre todo, como grupo. No hay nada más emocionante, gratificante, que verlos, todos ayudándose, felicitándose, aplaudiéndose. Pues ahí está el truco. La carrera se gana no con un trofeo, medalla o camiseta, sino con la sonrisa en meta y el colegueo final.
Tomás corrió discreto, como otro que yo me sé, pero sonriendo en meta. ¡Objetivo cumplido!
Los mayores, después de calentar (tuve a Ángel como guía, de nuevo! y se notó).
Tomamos la salida muy relajada y pronto, Raul, Javi y los más rápidos bajaron la primera cuesta como motos. Antonio suspiraba cerca mía pero a la primera curva subiendo se estiró el grupo y dejé de oirlo. Ángel reserva sus energías y es silencioso. Bajamos y subimos, giramos a izquierdas y derechas y llegamos a meta. Quería que fuese la última pero quedaban otras 3. Rueda me gritó "has hecho 10". Me alegré, aunque no calculaba nada. Al final me sirvió para decirme a mi mismo que en las dos siguientes vueltas solo perdí un minuto en las dos. Quería haber acabado pero seguí gracias a mi fiel y buen compañero de cuestas. Nos relevamos los dos, pues eramos dos. Pero definitivamente él estaba muchísmo más en forma y llegó a meta sobrado.
Magnifica organización de lo importante (carrera y arroz y caracoles) y pequeño lío en las clasificaciones, que como siempre digo, es lo último.
Si sigo corriendo, espero volver a Trebujena.
Total,que lo mejor vino al final ¿no?,el arrocito y lo caracoles, pues entonces habrá que ir a Trebujena otro añito seguro German, a ver si nos apuntamos todos.
ResponderEliminarMe gustó tu crónica.
ResponderEliminarSigue pegándole duro.
Salu2
Guillermo
Ánimo German no abandones el blog, dedicalé un ratito y no olvides los de tus compañeros hombre...
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