Esta imagen vuelve a repetirse. Diego y un servidor dando zancadas en una carrera.
Fuimos juntos a la carrera en su coche. Él, sin Esperanza, sino con Sabiduría, condujo hasta la meta.
Allí me sorprendió el alto número de chiflados por la zapatilla. Pues todo amante del sofá se hubiera quedado en su útil de descanso. Al comentario de cuándo era la carrera, lo que se extrañaba la gente es que no usásemos camisa de fuerza. Lo cierto es que el aforo fue fantástico.
La foto está tomada cerca de la meta, donde está la pancarta amarilla. Eran tres vueltas para hacer cerca de 7 km. El recorrido era divertido y cambiante. Muchas curvas, firme de tierra y de asfalto, subidas y bajadas. En el registro fotográfico nos pilla subiendo un repecho y al fondo un público entregado con sus corredores. Nuestro club aportó muchos corredores -entre ellos, Angelito, que ya vereís de lo que es capaz- pero poco público. Eso lo hicieron los chiclaneros, que le debemos tanto los zapatilleros como yo. En la salida tuvimos que apretar pues había muchas ganas de hacer buen papel, por parte de todos. Luego nos pasaron los que nunca descansan. Siempre en forma. Sospecho que duermen con las zapatillas puestas y entrenan soñando. Nosotros fuimos a lo nuestro. El único problemilla es que se me descolgó algo Diego en el último km. Y es que lleva una racha de otras cosas que no la quiero ni a mi peor enemigo (que no lo conozco, porque no me lo han presentado. Un tal Stebbins).
¡¡Quillo menuda carrera hiciste!!! Ni el calor, ni la camiseta, ni ese Stebbins pudieron contigo. Por cierto a la que nos dejamos atrás fue a Esmeralda no a Esperanza, jajajajaja.
ResponderEliminarY luego dicen por ahí que correr es de cobardes... Pues pocos cobardes se atreverían a correr en Agosto, por la tarde, a treinta y pico grados y con un circuito duro y tenso.
ResponderEliminarEnhorabuena por tu resultado, un abrazo y hasta la próxima.