domingo, 6 de diciembre de 2009

6 de Diciembre, Sanlucar.Sn participar.


Sí. He decidido no participar. Esta carrera se cruza en mi vida y no parece que vaya a competirla nuncas. Y ganas tengo.
A cambio, me cuento, os cuento, os escribo sobre mi día de entrenamiento. Sobre mi semana de zapatillas de deporte.
Al no ir a Sanlucar, tengo 90 minutos, hora y media de carrera por los Toruños.
Levantada a las 7:45. El reloj biologico manda por encima de cualquier despertador. Me tomo el desayuno regular (café y tostadas de mantequilla y miel) viendo el telediario de 24h. Veo como Ronaldo se gana una Roja y Messi y el Kún se exciben en sus partidos.
Tiendo la ropa de la colada nocturna y empiezo con los estiramientos. El sol ha salido en un día despejado. Salgo a las 9:15. Solo hay un poco de bruma sobre la capital gaditana que se ve desde el paseo maritimo de valdelagrana.
A pesar de mis intenciones de ser un poco conservador, mis piernas me empujaban a dar un poquito mas. Así que rodaban rápido. Mis nuevos zapatos se notaban. Ya iba a buen ritmo cuando entré en el parque natural después de 9:30 sobre losa y asfalto. La tierra es ahora mi terreno. Llegué al Macka y pase el río San Pedro sobre un solitario puente. En el camino me crucé con algún solitario ciclista o algún caminante. Suelo saludar a cualquier ser humano que se cruce conmigo en un paraje tan solitario, recibiendo contestaciones a veces sí, a veces no.
¡Qué bonito es nuestro parque natural! Pasar de la ribera del río San Pedro, a los esteros y de ahí al pinar es una maravilla. Curvas y rectas, rectas y curvas hasta llegar a la Universidad.
He ido a una velocidad vertiginosa, para mí, y sigo hasta la tercera rotonda de la barriada del Rio San Pedro. Y la vuelta la hago más rapida todavía.
Esta semana ha sido tremenda. Unos entrenamientos de lujo, con compañía de lujo (las series del miercoles y los 10km del viernes fantasticos!) unas emociones fuertes para compensar otras ácidas ajenas a la voluntad del que escribe.
Correr en soledad es un acto de encuentro. Si no puedes correr con gente, correr solo te hace despejarte, dejar que tus preocupaciones se queden en casa. El atarte los cordones es como decir "ahora, un momento de paz". Y el quitarte los zapatos al terminar "volvemos a la cruda realidad". Que no es mala, por cierto.
Esta semana nos preparamos para el cross de Chiclana, cita previa a la media de Sevilla - Los Palacios, cita cumbre de la temporada. Yo estaré contento si me sale como el año pasado.

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