Nota: El texto anterior comete una enorme falta. La no mención de mis dos mentores, Juan y Manuel. Son ellos los que me llevan y me traen por las carreras por los entrenos, sobre todo Juan, que como dice, yo corro por él. Esta temporada están relajados pero ... todo a su tiempo!
El sábado amenazaban con mucho frio. Y salimos del Puerto con el grado bajo cero que marcaba los termometros de las rotondas. Ese frío me animaba. Tenia algo que dar. Tenia ganas de dar una L en la meta. Tenia ganas de soltar todas las malas noticias pisando asfalto muy rapidamente.
Ibamos pertrechados de ropa pero sentia que iba a ir uniformado como siempre.
Fuimos a Rota, gracias a Diego y su coche. Nos juntamos con muy buenos amigos y corredores que nos dejaron entrar en su autobus, pagando la misma cuota que ellos, ¡Claro! Los negocios son los negocios. 3 clubs puestos de acuerdo gracias a David y otros.
A la llegada, mis tipicos nervios de responsabilidad. Si me hago responsable de los dorsales, hasta que los imperdibles se claven en las camisetas, no me quedo tranquilo. Eso me pasa con otras cosas, con otras personas. Hasta que no hay un cauce definido no me quedo tranquilo. Y cuanto mas afecto le tenga, peor lo paso.
Ya numerado, nos dedicamos a los preparativos: Vaselina, estiramientos. Y por fin, entregamos las maletas y calentamos, algo.
La salida, como cada año, un pequeño caos. 3000 almas apretadas contra una cinta y una docena de chicos de proteccion civil empujando. ¡Qué valor! Al final no quedo mal situado y aprovecho la salida para evitar los conflictos con ritmos distintos al mio.
Encuentro al vástago de los Hélices y me comenta que su progenitor está llegando. Y llegó. Y formamos un grupito con gente de Guadalcacín y Chipiona.
Pero a las primeras estribaciones, me quedo un poco solo. Pero aparece Manuel, del Via Verde, empujando de abajo a arriba. Con ganas de coger a todos los grupos. Le dije que yo no podría porque también van fuertes. Pero los grupos se van partiendo con los cuchillos de las cuestas, que no siendo fuertes pero sí apretadas.
El paso por el grupo de Luis Miguel y de Maria del Monte me impresionó. O bien ellos iban mal o yo iba de sobrado. Pero ya me dije que para adelante.
Entre un paisaje llenos de olivos, chalés y gente con valor animandonos, entre cuesta y cuesta nos acercabamos a los palacios. La carretera era para nosotros y teniamos ya ganas de llegar. El km16 fue duro y bajamos a 3:55 (estabamos rondado a una media de 3:45). Luego recuperamos al entrar en el pueblo-meta. Vuelvo a sentirme tranquilo, dandome igual el tiempo a hacer. Pero Manuel, siempre conmigo medio paso atras, me animaba diciendome que ibamos por debajo de 1:20 en meta.
Gente, gente y más gente aplaudiendo a pesar del frio helador. Y por fin en meta, sin gradas, llegamos y Manuel queria que sprintase. Lo hice y no debia. Ha sido mi mejor marca: 1:19:34 con una lesion del isquiotibial que me molesta hasta escribiendo estas notas.
Pero tengo otros dolores que no se como se podrán quitar. Son los años, supongo, y se quitarán, como todo, en el último de los momentos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario