Han pasado ya tres días y tengo fresca en la memoria este domingo de Enero. No es otro domingo lluvioso en este esperado invierno acuoso desde hace un lustro. Es un domingo que nos esperaba las cuestas de Arahal y Moron. Las primeras bajando y las segunda subiendo.
Quedamos en la fabrica y Manuel conducía su coche mientras Antonio a su lado le daba charla y Juan y yo algo de lo mismo. Nos llovió todo el camino, lleno de nuevas rutas para llegar a Morón.
Ya en meta, nos encontramos con mas roteños que nos montamos juntos en el tercer autobús. Este año mejor organizado con mayor tranquilidad para el corredor. Seguia mojandonos la lluvia pero sin aspavientos.
Y en la salida, magnifica organización tambien para la recogida de los dorsales y para la salida. Y salimos. Calles abajo, de adoquines y charcos. Con temor y con los zapatos empapados desde el principio, ya se veía venir la dureza de la prueba.
A los pocos kilómetros empezó esa subida que no se notaba pero si contaba en el tiempo. No fuí capaz de bajar de 4 minutos el km desde el septimo.
Corría junto a María, que me ha acompañado en las ultimas medias. Subir y subir con pequeños descansos. Destacaba el km 16, que con los pies encharcados subimos una cuesta inmensa. Juan también nos seguía estando en muy buena forma física. Eso sí. Paisaje y gente animando no faltó en ninguna parte del recorrido.
Llegamso a Morón en el 18 con una terrible subida en el 20, donde alcanzo a María que se había despegado. Ella reservaba para dar un ultimo hachazo en una pequeña rampa de descenso. Magnifica como siempre.
Al final un magnifico 1:24:55 el 48 de la general el 5 de Veteranos B.
La meta y ducha, un año más ejemplar. Voluntarios, megafonia, organizacion... perfecta.
A diferencia de Los Palacios, no me lesioné pero me he encontrado muy cansado. Es un magnifico placer hacer esta peregrinación y ver la cantidad de corredores que nos atrevemos con todo.
Mis piernas estuvieron triste a la vez, por no haber podido correr en la ciudad que me acoge. Supe que ha sido un éxito un año más pese a lo amenazador del tiempo.
Ya era hora de que escribieras la crónica, me he acostumbrado a leerla y la echaba de menos. Diego
ResponderEliminarHola German,
ResponderEliminarte vi en la línea de meta, pero te vi tan concentrado que me dio cosa saludarte, espero poderlo hacer en alguna próxima carrera.
Un saludo.