Este último domingo de Enero, último domingo de este mes repleto de agua en nuestra tierra, que recibe siempre el agua de golpe, nos levantamos temprano para llegar a Sevilla y disfrutar de unos buenos kilometros.
Los pronósticos no fallaron y hacia una temperatura ideal, algo nublado para protegernos, sin viento, en fin, todo lo que siempre nos gusta tener cuando vamos con las zapatillas, los pantalones cortos y la camiseta de tirantes con los clips atrapando a un número aleatorio.
Nos llevaba Antonio, que con su coche de amplitud. La conversación a las 8 de la mañana era fluida pese a que Diego se pasó el sábado currando, Manuel de turno de noche, y los otros 3 con sus respectivos jaleos. Los compañeros de fábrica, nos portamos y apartamos el tema común para otra ocasión e hicimos comentarios previos del jamón, hablamos sobre los entrenamientos (el miércoles Antonio usó manguitos para hacer unos 800 metros en la pista de natacion/ciclismo. Es un enorme triatleta!).Se habló de los escollos de los clubs, financiación, coordinación, situaciones que se salvan pocos. Pero el ambiente es magnifico. Juan, estuvo locuaz, sabiendo en su interior que iba a dar muy buena cuenta de los km que iba a correr.
Al bajar del coche, después de un trayecto sin complicaciones, mi estomago me dijo "y yo qué, ¿eh?"
Está acostumbrado al troteo de las carreras de las 10 y comer algo después. Yo pensé que con las mariposas que tiene desde que me las comí en el otoño de 2009 tenía suficiente. Pero se portó. Manuel G, me comentó su desayuno completo y mis tripas dijeron "¿ves?".
Caminamos a un paso mas acelerado Diego y un servidor, porque nos temiamos poco calentamiento, que al final fue así. Con dorsales, entregado la bolsa deportiva calentamos solo unos escasos 10 minutos. Nos colocamos debajo de la linea de salida, pero no la correcta. Gracias a Manuel A y Diego, nos adelantamos a una zona mejor. Pero no fue suficiente.
Salida, lenta, muy lenta, estrecha y con corredores que correr a otro ritmo. Como esquiadores, pasamos y superamos obstaculos y después de un lentisimo primer kilómetro, tomamos velocidad de crucero. Mis piernas estaban contentas y le gustaba este ritmo... pero no aguantaron todo lo que ellas querían. Diego hizo unos tirones iniciales y me aguanté, pues su energía es muy alta y no podía seguirle. Al alcanzar a Cabeza de Vaca, decide quedarse para ir a 4, pero él está para otra altura. Pronto bajará de 1:18. Es cuestión de tiempo.
El circuito estuvo con público en los aledaños del bonito y cuidado Parque del Alamillo, envidia de los roteños. Yo no me quejo pues tengo un parque natural a la esquina de mi casa. El jaleo anima, siempre. Pronto cogimos inóspitas avenidas vacias de publico y de aplausos. Solo algunas esquinas estaban pobladas de ciudadanos que regalaban animos. Los voluntarios cortaban las calles y nos gritaban dando animos. Los puestos de avituallamiento estaban bien montados y servian botellas de agua de tamaño adecuado. Eché en falta el gajo de naranja pero en una ciudad se hace complicado.
Estuve gran tiempo con tres chavales, Ricardo, Andres y Juan Jose que me marcaron un ritmo alucinante. En los ultimos kilómetros, La cuesta de Morón fue un eco en mis piernas y bajé el ritmo considerablemente, aunque mi Casio no me lo decia, por que me tiene mucho aprecio.
En cada vuelta vi a mis amigos, a mis compañeros, a mis grandes corredores que marchaban dosificando fuerzas y con pulmones para animarme. Allí me encontré a Manuel A , Manuel G, Antonio, Juan (esta vez con el rostro tranquilo de llevar un control de sus tiempos que le hacen disfrutar de la carrera) y cerquita mia Diego. Y Jose Luis, muy grata sorpresa que con las dificultades para encontrar unos parajes para entrenar, allí estaba, marcado a 4.
¡Qué gustazo acabar en un estadio! y c. on las pistas perfectas. Me imagino a todos los chicos y chicas del Alcanatif y del CA Portuense sobre estas pistas, sin miedo de lesiones, haciendo sus entrenamientos sobre un terreno digno. Llegué a meta con esos pensamientos y alguna letra más. Bajé otra vez de 1:20 y fuí el 27 de 1233. Muchos fueron a Alcalá pero yo creo que Juan eligió bien esta carrera, bien organizada, suave despues de Morón. He disfrutado mucho de la carrera.
Y creo que todos los que ibamos en el coche de vuelta, con los jamones y los quesos intactos y el chiste de la pecera sin conocerse. Eso si ya tenemos correo de Antonio.
Proxima cita es con la tierra, con las raices de unos pinos de Puerto Real. Eso si. Iré al supermercado con la lista de la semana: leche, pan de molde, tomate....
Como siempre tus comentarios me hacen vivir la carrera. Gracias y hasta la próxima
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