Nos sentimos mas mayores. La plasticotritis y la plasticotrosis (falta de amortiguación la primera y falta de flexibilidad la segunda. Los humanos tienen algo parecido) avanza, del talón a la punta. Estamos perdiendo nuestro cutis, de tanto roce, roce con el asfalto. Pero él no quiere dejarnos. Nos mira con pasión y vuelve a achucharnos a sus pies. Esta vez ibamos a Chiclana. Otra vez. Y él volverá. Nosotras no. El volverá siempre a las carreras que le enamoran. Y es que esos pinares y esas calles nos encantan. Ese roce nos agrada y eso que ésta tiene una zona arenosa, cerca de meta que nos hizo quejarnos.
Le llevamos andando hasta el antiguo Hotel Caballo Blanco, donde nos recogió Antonio. Al grito de "aquí hay faena" y con coplas de febrero de fondo enfilamos la entrada del pinar. Nos gusta ir con zapatillas de Rota. Son agradables y son amigas. Pisamos y nos pusimos parado a repartir algunos dorsales de los portuenses. Luego trotamos con amigas que nos cruzamos en cada carrera. Nos ponemos tristes al pensar que no las volveremos a ver. Las de Miguel, las de Mon, las de Luis Miguel, todas esas grandes zapatillas.
Sabemos que muchas zapatillas fueron al Cuervo (una camiseta y un circuito duro es un gran atractivo para un corredor) pero a nosotras nos gusta mucho ésta. Juan Carlos y los suyos hacen que nosotras trotemos muy a gusto.
La salida fue simpatica. Un par de pataditas de las zapatillas de Juan nos animaron. Y el disparo pilló de sorpresa al bueno de Juan que tuvo que correr para no ser atropellado. Pronto las zapatillas de Manu nos levantaron la arena al pasar volando. Se pusieron por delante Juan y Antonio de forma muy valiente. Éste, al que llevamos, nos apretó para no perder el ritmo. Subimos, bajamos, giramos. Su pierna izquierda hace que la izquierda le golpeé más de una vez la pierna derecha.
Nos adelantaron y adelantamos. Y fue muy divertida. Nos reimos muchos y disfrutamos, sabiendo que es de las últimas que correremos. Pronto mis sucesoras disfrutarán. Pero antes nos quedan Los Palacios y Chipiona. Esperamos. Deseamos.
Divertida crónica como siempre German,que pena que a ese par le quede ya poca vida,haber como escriben las siguientes que te calces jajaja.
ResponderEliminarSalu2.