martes, 28 de diciembre de 2010

Media Los Palacios 19 de diciembre de 2010

Estamos muy mayores. Nos ha costado salir del zapatero y encaramarnos a la silla. Menos mal que nuestras sucesoras, unas alemanas blancas (si fueran humanas serían rubias) tan flexibles. Pero por nosotras los kilómetros no pasan en valde y los cordones tiemblan sobre el teclado y nos es difícil doblar la puntera para reconocer los caracteres de las teclas.
Pero se que debo contarla. Si no, Germán perderá en ese enredo de media neurona que tiene los detalles de esta, siempre bella, carrera hasta los Palacios.
Pues el 19 nos levantamos con mucho ánimo. Germán nos apretó con suavidad a sus pies y sus dedos se movieron dentro nuestra con cariño. Saben ellos y nosotros que quedan dos y solo dos carreras más. Ya en la fábrica se unen otras 8 zapatillas, con mucha gana de guerra. Y la hubo. Mientras, como siempre, el conductor tomó el camino incorrecto en las sencilla circunvalación de Jerez, le atacaron con fiereza los amigos del carnaval roteño. Y pasaron desde las momias hasta ... yo que sé! Lo cierto es que hicieron que la cara de Germán cambiase a una sonrisa. Y más cuando le citaron en

Si estás en peligro no vayas a llamar
al 091, llama a Caiman
Caiman, Caiman, Caiman te ayudará
Lo juro, uno para todos
y todo a veinte duros
y le cambiaron al reptil por su nombre. El conductor temblaba al pensar que en esa salida milenaria le cantarían el estribillo.
Pisamos ya tierras palaciegas y nos montamos en los autobuses que nos llevaron a Híspalis. No nos sentiamos con frío, no llovía y teníamos a muy buenos corredores. Vimos a unas zapatillas de Chiclana y nos alegramos mucho. Las que llevaban a Mon, nos dijeron que querían seguir el mismo ritmo que nosotras. Pero bien sabíamos que eso es porque no iban a esforzarse. 
Vimos desde abajo que nos ordenaban ir a meta y nos dejamos querer, para estar mejor ubicados. Espero que las zapatillas que nos sucedan corran esta media con una salida algo mejor organizada, que siempre se puede copiar de otras grandes carreras.
Pues las zapatillas de Mon y nosotras salimos bien sin grandes tropiezos. Pero las de Mon tropezaron. Ibamos en un numeroso grupo de todos los colores: verdes, rojas, amarillas. Y alguna se interpuso en la zancada de las chiclaneras. Yo no me dí cuenta hasta que Mon nos alcanzó y nos lo contó por encima. ¡qué grande son esos 3! porque sí las zapatillas son geniales pero quien va encima es un mounstruo. Palabra de zapatillas.
Ibamos, bien incluso tiramos de unas zapatillas jovenes, compradas en Jaen. Hasta los Palacios. Me comentaron sus zapatillas que iban algo desanimadas. Y se animaron y nosotras, como otro año más, nos desfallecimos entrando en Los Palacios. Las continuas subidas y bajadas siempre nos causan el mismo efecto. Nuestras antecesoras (iguales que nosotras, misma marca, color y modelo) sufrieron pero les llevo Manuel hasta la meta. Esta vez no había nadie y nos pasaron cerca de una veintena de pares de zapatillas. Eso sí nos acercabamos a los zapatos de los crios en el publico para agradecer sus ánimos. 
Después de una ducha con escaso chorro, nuestro jefe nos llevó a casa. Esta vez, el carnaval venía por el móvil de Manuel. Que bien se lo pasa Germán con esta gente, y con todos los que conoce con zapatillas!

1 comentario:

  1. ¡Que bien describen estas zapas la media de Los Palacios, esperemos que sus sucesoras además de correr como ellas nos sigan contando historias!

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