Nos ha costado salir del saco de ropa a reciclar. Sí. Nuestra vida con Germán ha acabado para siempre. Mas de 1000 km por senderos, asfalto y arena. Muchos apretones de cordones y muchas pisadas por la Bahía, Jerez y Sevilla.
Para despedirnos de esta vida, Germán nos ha regalado una San Silvestre, que nunca se corre en el día del santo. Ni de noche. Y no hay espuma en meta. No es Vallecas sino Chipiona.
Los preámbulos fueron distintos. Nos puso en la bolsa de zapatos que ganó en una media jerezana. Y nos metió en su bolsa del Dosa. Y partimos al mediodía hacia ... no lo sé, pues nos quedamos largo tiempo en el coche. Después, vimos la luz en mitad de camino a Chipiona, donde se vistió y nos colocó en sus pies. En Chipiona se despistó como siempre pero con instinto cayó a 200 metros de la salida. En los prolegómenos de la salida, saludamos a zapatillas de Chiclana (Juan Carlos con un recuerdo al árbol caído de la Barrosa, famoso por derribar a Lagares. Y Germán que lo admira, copia por dos años ese gesto), de Chipiona, Jerez y mucho roteño de muchos clubes y mucho independiente. Pruaño y Germán se marcaron mucho y a éste le cantaron el Caimán.
La salida tranquila y nos acomodamos al paso de los roteños hasta que las zapatillas de Sebas, Luis Miguel y otros aparecieron a tiro. A pesar del enorme peso de arroz que llevabamos (Germán explicó la comilona de arroz negro que se pegó horas atrás) fuimos a por ellas y mantuvimos su ritmo. Nuestro dueño estuvo a punto de perderse. Menos mal que no iba primero. Ya en meta, vemos a Diego animando y haciendo fotos. La cámara no refleja lo que él ve ni las ganas de correr que tiene. Lástima que no le veamos más, pero las que ya ocupan nuestro puesto en el zapatero están deseando pisar asfalto con las de Diego. Y vemos unas botellas de vino chipionero como recompensa a los 4€ y a llegar. Contradictorio obsequio de corredores que se suponen muy sanos pero que beben alcohol. Pero nadie hace el feo. Después, hicimos piña con las zapatillas de Pedro, nuevamente homenajeado por ser tan "pesao". No hay manera que deje de correr. Y ojalá siga así años. Como final a nuestra vida, nos hacen subir al podio. Así soñamos que sería nuestro final. Corriendo.
Esta vez os habéis currado el podio!!!!! Muchas zapatillas se alegraron con vosotras. ¡Enhorabuena, ahora toca pasar al retiro con la satisfacción del deber cumplido!
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