jueves, 22 de diciembre de 2011

18 de Diciembre, 21 kilometros de Sevilla a los Palacios

No he escrito en este blog desde hace semanas. La sequía de inspiración en las anteriores carreras en las que me han fotografiado (media 2 Hermanas, Cross del Hierro) no ha sido por los fantásticos momentos disfrutados ni por las magnificas fotos tomadas. Quizá he sentido una cierta sensación del "día de la marmota" al ver las mismas escenas en mi mente. En la media de 2 hermanas se repitieron los momentos en la grada del pabellón de Montequinto, la bajada espeluznante en el primer km, los grupos animados en los kilometros y la decadencia que suelo tener en los ultimos, así como la magnifica organización. Y qué decir de Chiclana. Adaptándose a los nuevos tiempos, en Chiclana siguen sacando jugo a los circuitos de cross, y a sus carreras.
Pero vayamos a esas miradas echadas a través del objetivo de las cámaras digitales. La fotografía superior, tomada al poco de adelantarnos Raquel, creo que rondaba el km 18. Todo el tiempo hasta allí, Diego y yo fuimos casi a la par. Los primeros 7km los llevé a un ritmo alto, conociéndome, que no doy mucho en los finales y que si no lo hacia Diego se me iba. Incluso así le tuve que pedir al principio que se quedase y luego le sugerí que se uniese a grupos más potentes.
Diego ha roto su maleficio, su paradigma. Ha tirado por los suelos una imagen irreal de una carrera larga imposible para él. Como en todas las distancias, Diego es capaz de llevar ritmos infernales en todos los tramos. Y así lo hizo desde el 7, donde el grupo de Loren al que hicimos de liebre durante el primer tercio se fue alegremente. Nos quedamos solos pero nos bastamos. Nuestro ritmo menguó y hubo muchos adelantamientos pero nos concentramos mantener la velocidad y no hundirnos o animarnos demasiado.
Todo hasta el 14 donde Diego se puso a tirar como un fiera haciendo que no cayera mucho más. Poco podría haber hecho yo, después de una fuerte apuesta. Mi cabeza entonces rondaba futuros plausibles, sin carreras, sin carreras sevillanas, lo cual me entristece. Pero Diego me hacía volver al "carpe diem" y saludar a los chicos en la calle. Me giraba para ver el público que disfrutaba con las corredoras, Maria y Raquel a una velocidad superando a todos.
Quiero que veáis esta foto. El sol marca perfectamente la sombra de Diego entrando en meta. Al lado un juez vigila al grupo perseguidor, donde me encuentro. Perseguir para felicitarlo. En los laterales de la avenida, sentados en las gradas, el público aplaude sin distinción de club, alto o bajo, con rizos o calvo. Todos eramos aplaudidos. Y yo les aplaudo. Diego sonríe, sabedor de que acaba de hacer añicos una ficción y ha visto una realidad. Él también es mediofondista. Mientras, yo cansado, soy feliz de vivir otros 21 km en los Palacios, irrepetibles y únicos. Fue muy especial.
Sabéis que en estos miramientos poco cabe de la critica a las organizaciones sino agradecimientos, pues eso hago, sabedor que están haciendo todo lo posible para que el punto más débil de esta carrera, la salida sea diferente y nueva. Espero que puedan implementar nuevos metodos (asignacion de dorsales por tiempo con cajones diversos, federados y no federados....  u otras ideas) y evitar las confusiones en la entrega de dorsales.




2 comentarios:

  1. Me llena de orgullo la lectura de tu entrada, pero insisto: cuando te pones a escribir debes estar borracho o algo así...jajajaja. Saludos

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  2. Se echaba de menos tu punto de vista distinto, bienvenido de nuevo por aquí. Como siempre, mucho mensaje bueno e interesante concentrado en tus palabras.

    Enhorabuena, un abrazo y Feliz Navidad.

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