jueves, 14 de abril de 2011

11 de Abril de 2011, Media Maratón Ciudad de Malaga

Pues, ¿quién nos iba a decir que volvería a correr? Después de años en la estantería, siendo utilizada para paseos y pequeñas caminatas, nosotras, las ancianas zapatillas nos colocaron en la bolsa de transporte de zapatillas. Imaginamos que saldríamos en el vestuario para ser usadas después de una buena ducha.
Pero no fue así. El destino hizo que las corredoras jóvenes se quedaron en su posición en el zapatero. Nos pusimos a sus pies, digo en sus pies para poder dar lo mejor de nosotras e intentar no dañar su espalda.
El troteo fue agradable después de mucho años. Él se sintió confiado como para soportar 21 kilómetros y pico para dar un buen resultado.
La salida fue muy bien organizada, vallas para las mujeres y federados y la plebe nos pusieron detrás. No fue tan agolpada como cuentan que es la de Los Palacios habiendo también buena cantidad de zapatillas.
Una vez empezado a trotar, él notó que no podía ir al ritmo habitual. Lo achacaba al calor, al fin de semana desplazado, a nosotras. Las chicas, Raquel y María, se iban más y más adelante cuando lo normal es que él se aproxime a ellas. No vimos a Paco de Campillo que también suele ver en los primeros compases.
El recorrido, ameno de una ciudad esbelta y bien cuidada, recorre su avenida más costera. A la vista de los corredores se ven playas, muelles y paseos en un asfalto bien cuidado y limpio. Dos charangas hacían dar ritmo al principio y mitad del recorrido. Giramos a la altura de los baños de la Merced, siendo muy plano. Nuestro dueño no hacía más que coger botellas, de dos en dos, en cada avituallamiento. Algo raro le pasaba. Nos sentíamos algo culpable pero claramente había algo más. Y es que el calor no le sienta bien. Las 7 medias anteriores pesan. Y los últimos metros con un viento frontal fue la gota que le colmó. Nos pasaron al menos 6 corredores en el último kilómetro. Por lo menos posó ante la cámara de su hermano.
Él quiere repetir. Nosotros ya hemos hecho más de lo previsto. Morimos con una última media que no esperábamos. 

1 comentario:

  1. ¡ Ocho medias! ¡qué bestia! Menos mal que las zapas estaban viejas y hacía calor...

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