No nos lo creíamos. Pensamos que ese día no nos iba a sacar ni apretarnos los cordones. Pero sí. Su "escoliótica" espalda se ha recuperado y nos deja ir por nuestros caminos, los que hacemos los días de entrenos que no estamos en la ciudad deportiva.
Y la verdad, es que no hicimos mal. Saludamos a muchos pares, algunos no sabían de la pequeña lesión, otros sí.
Pero lo mejor de todo fue correr otra vez a la par de Diego. Él está a punto de estar pleno. Es por eso que parece que esta experiencia va a ser escasa en las próximas. Por su puesto Mon no lo vimos pero si nos juntamos con otros dos chiclaneros y con Tinoco que nos hizo el trayecto contra viento mucho más fácil. No estabamos para tirar así que Jose y Diego estuvieron trabajando lo suyo. Y a pesar de eso, tuvieron fuerzas para desprenderse del lastre quedando unos centenares de metros.
Nos maravillamos de la entrega de algunos del Alcanatif (Manuel, Eduardo, Juliá -no me quiso ganar y se tomó el día libre, dando camisetas-, Clemente,...) que se volcaron en la organización, escasa de presupuesto, como ya viene siendo habitual. Pero nadie se quejó y se agradeció el agua en el km 5.
Todos sabíamos que esas zapas no se iban a quedar ese domingo en el zapatero; ¡y menos mal porque corrieron de maravilla!, algo menos que otras veces, es cierto pero de maravilla. De todas formas yo creo que corrieron así por camaradería, y eso siempre es de agradecer.
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