Empezamos por el fin. Esta foto tomada a unos metros de la meta,
algo turbia por la noche jerezana, aparecen los dos que la anterior edición
acabaron igual.
Esta vez Diego arrastró a su compañero por los mas del 1600
metros. Pero pudo alcanzarlo para poder acabar juntos. Estos son momentos
únicos que no se sabe si se repetirán. Quizá por ello sabes que ese instante,
que ese paso adelante, medido y cuidado, ni más lejos ni más cerca, conducen a
correr a la vera de tu compañero y sonreír. Y ese flash es único. Ni es como en
el 2010, sino mejor. Te giras y lo animas mientras ves que Diego también sonríe
y disfruta del segundo que le queda para llegar a meta. Con esta imagen, con
este instante, con esta narración, de feliz momento dado ese segundo en el sitio
deseado, puedo seguir otra semana para esperar otra meta que pasar, y pensar en
San Fernando y en su meta para seguir a Mon, Diego, Angel... no estaré en los
sitios adecuados en otros segundos de esta vida pero los narrados contrapensan
a los desafortunados.
Pero para llegar a ese instante, vayamos metros atrás. Pues en el
200 veía lejos a Diego. Algo me empujó a gastar las reservas que estuve
guardando en los alrededores del Estadio. En el tramo urbano, me encuentro
cercano a David, Juan Luis, Carlos. Y delante, inconmensurable, Juan
Manuel con una potencia absoluta y el resucitado Angel. Que alegría verlos
delante ver como regulan y se esfuerzan. Diego mide energías y controla sus
fuerzas.
En la salida fuimos como locos a dar la vuelta a la pista. Ocupaba
la calle 2 y tuve un tropiezo con David que usaba el pasillo 1,5. Juan Manuel
O'Doherty me hizo un adelantamiento soberbio por el exterior de la cuerda,
digamos por el carril 2.5. Irlandeses por todos lados!! Dos campeones codean a
un gaditano con sangre vasco-francesa e italiana. Me emociono y busco un
bolígrafo para pedirles un autógrafo. "para un candidato a corredor
de unos buenos irlandeses amigos".
No es acaso una salida tumultuosa sino tranquila. Juan
Fernández nos conduce esta vez como ganado dócil, hacia el redil imaginario del
60. Su disparo provocó la estampida hacia el imaginario pasto por el
desfiladero de las calles del magnifico tartán del estadio jerezano. No había
lobo -nuestro Pedro cuidaba del final del rebaño-.
Fuimos de los primeros en la llamada al estadio. Mi ansiedad
habitual forzó a Diego y a Tomás a precipitarnos hacia Jerez media hora antes.
Fue al final bueno, pues charlamos con Sebas y familia, que fue muy agradable
momentos antes de pincharnos los dorsales y repartirlos.
Uhmm. No se como ha quedado esta historia al revés. Historias
que quisiéramos saber como terminan antes de empezarlas. ¿no es acaso
lo que ansiamos de nuestra vida? ¿sabéis como ansío terminar mi
capítulo laboral y empezar otro, a pesar que ese nuevo capítulo puede tener
piedra y paredes inimaginables? ¿no deseamos que, una vez sabemos que
tenemos un final, saber como es y ordernar nuestros pasos y nuestras pequeñas
metas? Pero no es posible. Hacemos el futuro, nuestro y de los demás con cada
movimiento, con cada gesto, con cada palabra. Hasta lo que escribo cierto es
que influirá en mí y en quien lo lea. Es ley de vida que nosotros busquemos lo
mejor para todos. Y también es ley equivocarnos. Unos más y otros menos. Espero
ayudar a atar los cordones de los míos para correr mejor en esta vida llena de
curvas y cuestas, y pensar en sonreír en la meta volante con ellos, con todos.
Ya pienso en San Fernando y en el encuentro feliz con los de siempre y en los
que se junten, para aliviar la presión semanal.
PD: Ruego comprenda que uso el género neutro en vez de los
extremos.
Un placer compartir vivencias contigo compañero
ResponderEliminarGermár, la mejor crónica que te he leído, aunque suene a blando, me ha “tocado". La llegada a meta un momento para guardar en la memoria. Saludos.
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