domingo, 2 de octubre de 2011

Una milla de lujo el 1 de Octubre de 2011 en Jerez


Empezamos por el fin. Esta foto tomada a unos metros de la meta, algo turbia por la noche jerezana, aparecen los dos que la anterior edición acabaron igual.
Esta vez Diego arrastró a su compañero por los mas del 1600 metros. Pero pudo alcanzarlo para poder acabar juntos. Estos son momentos únicos que no se sabe si se repetirán. Quizá por ello sabes que ese instante, que ese paso adelante, medido y cuidado, ni más lejos ni más cerca, conducen a correr a la vera de tu compañero y sonreír. Y ese flash es único. Ni es como en el 2010, sino mejor. Te giras y lo animas mientras ves que Diego también sonríe y disfruta del segundo que le queda para llegar a meta. Con esta imagen, con este instante, con esta narración, de feliz momento dado ese segundo en el sitio deseado, puedo seguir otra semana para esperar otra meta que pasar, y pensar en San Fernando y en su meta para seguir a Mon, Diego, Angel... no estaré en los sitios adecuados en otros segundos de esta vida pero los narrados contrapensan a los desafortunados. 
Pero para llegar a ese instante, vayamos metros atrás. Pues en el 200 veía lejos a Diego. Algo me empujó a gastar las reservas que estuve guardando en los alrededores del Estadio. En el tramo urbano, me encuentro cercano a David, Juan Luis, Carlos. Y delante, inconmensurable, Juan Manuel con una potencia absoluta y el resucitado Angel. Que alegría verlos delante ver como regulan y se esfuerzan. Diego mide energías y controla sus fuerzas.
En la salida fuimos como locos a dar la vuelta a la pista. Ocupaba la calle 2 y tuve un tropiezo con David que usaba el pasillo 1,5. Juan Manuel O'Doherty me hizo un adelantamiento soberbio por el exterior de la cuerda, digamos por el carril 2.5. Irlandeses por todos lados!! Dos campeones codean a un gaditano con sangre vasco-francesa e italiana. Me emociono y busco un bolígrafo para pedirles un autógrafo. "para un candidato a corredor de unos buenos irlandeses amigos".
No es acaso una salida tumultuosa sino tranquila. Juan Fernández nos conduce esta vez como ganado dócil, hacia el redil imaginario del 60. Su disparo provocó la estampida hacia el imaginario pasto por el desfiladero de las calles del magnifico tartán del estadio jerezano. No había lobo -nuestro Pedro cuidaba del final del rebaño-.
Fuimos de los primeros en la llamada al estadio. Mi ansiedad habitual forzó a Diego y a Tomás a precipitarnos hacia Jerez media hora antes. Fue al final bueno, pues charlamos con Sebas y familia, que fue muy agradable momentos antes de pincharnos los dorsales y repartirlos.

Uhmm. No se como ha quedado esta historia al revés. Historias que quisiéramos saber como terminan antes de empezarlas. ¿no es acaso lo que ansiamos de nuestra vida? ¿sabéis como ansío terminar mi capítulo laboral y empezar otro, a pesar que ese nuevo capítulo puede tener  piedra y paredes inimaginables? ¿no deseamos que, una vez sabemos que tenemos un final, saber como es y ordernar nuestros pasos y nuestras pequeñas metas? Pero no es posible. Hacemos el futuro, nuestro y de los demás con cada movimiento, con cada gesto, con cada palabra. Hasta lo que escribo cierto es que influirá en mí y en quien lo lea. Es ley de vida que nosotros busquemos lo mejor para todos. Y también es ley equivocarnos. Unos más y otros menos. Espero ayudar a atar los cordones de los míos para correr mejor en esta vida llena de curvas y cuestas, y pensar en sonreír en la meta volante con ellos, con todos. Ya pienso en San Fernando y en el encuentro feliz con los de siempre y en los que se junten, para aliviar la presión semanal.
PD: Ruego comprenda que uso el género neutro en vez de los extremos.

2 comentarios:

  1. Un placer compartir vivencias contigo compañero

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  2. Germár, la mejor crónica que te he leído, aunque suene a blando, me ha “tocado". La llegada a meta un momento para guardar en la memoria. Saludos.

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