martes, 8 de enero de 2013

En cheste tambien se corre a pie 29-09-2012

Mi abuelo se moría. Tuve la enorme suerte de recibir de el un regalo que muchos niños han recibido de sus abuelos: Sus historias. Las de mi abuelo reposaban en una zapatillas, con los cordones gastados y las rejillas rotas. Sus historias de carreras. Era uno más. Pero para mi era un héroe de otros tiempos. Un enorme gigante, delgado, de pelo ralo y mirada profunda, enseñando su sonrisa a todos los que se cruzaban con mi héroe.
Aquella tarde, cuando me llevaba a mi entrenamiento me hablo de Cheste. De una media maratón con ambiente popular y familiar. Corría los últimos días de septiembre del 2012. Sobre Cheste se posó una hermosa nube que dejo cae unas leves gotas sobre los hombros de los atletas de a pie que trotaban calentando para tomar salida. Mi abuelo, me contaba mientras conducía su antiguo coche de gasolina que a pesar de la humildad de la carrera contaba con figuras de la zona como Luis Felix. Era, según mi abuelo, un atleta de categoría, no solo por lo que corría, sino por el trato con todos los que quedaban detrás suyas. En Cheste todos nosotros. Mi abuelo me comentó que bromeó con él sobre los que se "comían" kilómetros y protestaban porque no estaba bien medido.
Circuito urbano y de carretera rural. Entre sonrisas, me comentaba lo inútil que era bajando cuestas y en Cheste tenía la meta después de unas millas bajando. El piso mojado no fue un problema pero sí las zapatillas que usó, no por malas si no por novedosas -con una suela de taquitos-. Me reconoció que la organización fue excelente excepto la recogida de mochilas y maletas, que no hubo.
Al llegar a meta, tras 1:24 corriendo, cruzo meta bajo una agradable llovizna -mi abuelo, es como las ranas, le gusta la lluvia, es como un pinguino que le gusta el frio, un abuelo extraño en el norte de Africa- recibió lonchas de jamon que alegraron las tripas encogidas durante la carrera. Y una botella de vino!

En otros momentos también me contó la carrera. Nunca se le olvidaba hablar de Angel, Alex y sobre todo de Sofia, Marta, Jaimes y Nacho. Siempre que hablaba de ellos, su sonrisa se estiraba aún más.

1 comentario:

  1. Cualquiera que no te conozca pensaría que estás "zumbado", o ¿quizá lo estás? Entrada curiosa, aunque no la entiendo del todo. Saludos

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