viernes, 5 de abril de 2013

Hora y media de libertad - Algemesí 2-12-2012

Ya no siento las piernas. Ni los brazos. Tampoco veo ni escucho. Pero me acuerdo de todo. Después de tanto tiempo perdiendo la memoria, todos los recuerdos se me agolpan. Quizá porque ya no nacen ninguno más. Es un extraño fenomeno. Me pasó hace tiempo, o hace poco. El concepto de tiempo si que lo he perdido.
Este recuerdo es una carrera. Es una media maratón. Me acuerdo como llegué al pueblo, Algemesí. Llegué en un coche pasando por campos llenos de mandarinos, naranjos y kakis. Me acuerdo perfectamente del conductor de su acompañante, de su agradable conversación en valenciano, una lengua que no aprendí del todo pero que su entonación me agrada en la memoria. El fresco del segundo día de diciembre era grato. Algunos se refugiaron en largas calzas, mangas, gorros y guantes. Pero bien recuerdo que no podía correr cubierto. Bien me acuerdo de las miradas de los corredores pensando qué hace un africano en tirantas en una mañana tan fresca. Un bicho raro.
Algemesí tenía ese año una bonita pista de atletismo en las afueras del pueblo. De allí salimos. Mi memoria no me falla y me veo en el grupo de cabecera. Sabía que algo no iba bien. Estaba equivocandome. Pero Pepe me dijo que era un recorrido plano. Y así fue. Luego pensé que fue la falta de referencia. Acostumbrado a correr detrás de un joven profesor con rizos que corría con una camiseta verde, hacía que no sabía que ritmo seguido. Pero todo volvió a la normalidad cuando los que debían estar delante, lo hicieron, protestando entre ellos, de que la carrera iba lenta. El sol hacia un esfuerzo en calentar desde su angulo mañanero acercandose al solsticio de invierno. Sin viento la carrera transcurrió de maravilla. Me acompañó un chaval, Manuel hasta la ultima milla que le dije que iba a bajar el ritmo. La llegada a meta fue buena y cansada. 1:21 no estaba mal. Un duchazo fantastico me esperaba en el modesto vestuario. De sorpresa me subí al podio.
Todas las carreras se me agolpan en mi memoria ahora que no tengo piernas, ni brazos ni oidos. Ahora que ya no tengo cuerpo y no puedo disfrutar de hacer carreras, recuerdo las hechas. Y de muchas cosas que disfruté vivo.

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