jueves, 18 de abril de 2013

Silvestre corrió en Chiclana. Por fin en 2012

De todos es conocido las famosas multiplicaciones y presencia en distintos lugares durante la Navidad de los Reyes Magos, Papa Noel, Santa Claus, San Nicolas. Pero es poco conocida la de San Silvestre. Es entre la subespecie de "cursores" que se afanan de que llegue el final del año. Como todos cuelgan sus calcetines de correr la noche mas buena, pero en el tendedero de afuera para no espantar al generoso portador de regalos, o la noche del 5 de enero los zapatos de correr con suelas llenas de memorias de asfalto y caminos, reposan la llegada de los camellos. Pero ellos sueñan con la noche de colocarselos ambos calcetines y zapatos y correr entre la multitud con Silvestre.
Pues es así y es la leyenda que circula entre los numerados por un dorsal que navegan por la ciudad alguna noche de finales de diciembre para despedir el año. Y la leyenda por fin ocurrió en Chiclana. Yo lo vi a él, a Silvestre.
Lo note enseguida. A la salida del aparcamiento, subimos las escaleras y la fina y escasa lluvia nos recordó que el año fue generoso en aguas. Y entre la multitud lo vi a él. Lo conozco de tiempo pero su cara estaba cambiada. Había sufrido desde la última vez que lo vi pero tenía la luz que decía la leyenda.
Muchos corredores que han corrido una Silvestre han corrido con él dentro, dentro de su espiritu. Algo que pocos cuentan por quedar en ridículo. Otros lo ven en sus compañeros como su habitual sonrisa se extiende hasta limites. Y piensan que Silvestre les ha favorecido. Nunca tendrán agujetas de cachetes.
Y allí estaba él, con su equipación del club local entre el grupo. Sin pretensiones, la unica de decirnos que ahí estaba él por él y por Silvestre. Bajó y subió por asfalto y empedrado, girando y en rectas. Disfrutó como más que nadie. Y Silvestre querrá volver a Chiclana en otro corredor, con otro número. Deseo con ganas que me toque a mi. Yo no juego a la loteria ni a las apuestas de Fórmula 1. Pero si apuesto a las carreras, populares, para que Silvestre me elija como otro portador de la sonrisa Netol.

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