- esperaba más del último capítulo de tus carreras.
- Sí. No estoy muy satisfecho.
- Deberías... hacer algo nuevo.
- Pero, ¿el qué? No se lo que tu quieres. Y lo que quieren otros leer. Por cierto, ¿quién eres?
- Soy Tú. Pero tu puedes ser otro aquí cualquier otro. Dime tu ahora quién soy y lo seré.
- Vale. Hoy eres un neozelandés, varón, de unos cincuenta...
- No sigas. Ya sabes quien soy. Ahora, piensa por qué te leo y escribe para mí.
- Fenomenal. Tu nunca has estado en Jerez y no te lo podría describir. Ven. Es una ciudad con muchos atractivos. Sus iglesias, sus calles, sus bares. Pero no te fíes de los carteles. La ciudad sigue siendo un caos para encontrar algo. Yo me pierdo con facilidad. En todas las ciudades que he vivido, que he visitado, no hay brújula que me guíe al sitio correcto a la primera. Pero Jerez me pierde. A mi a mis nervios y a los de mis pasajeros. Pero llegar a la pradera es una rutina para mi. Y se que no voy por el camino mas corto, pero es el mas seguro.
No sabrás como es Febrero en Cádiz, provincia. Cádiz sufre de altibajos en este mes loco, donde días ventosos siguen a otros lluviosos o con ambos adjetivos. Y el tercero puede ser soleado. Hoy escribo esta lineas, a la semana de la carrera con un viento de levante que hace ver desde los Toruños a la capital con una claridad que no disfrutaba en días. El día de la carrera se levantó perezoso, fresco y sin viento. Después de dias cubiertos de densas nubes, el sol nos prometía un domingo lleno de luz.
- Ya estoy situado. Pero avancemos.
- Cierto. Hemos llegado y aparcado en la parte trasera del estadio, en un aparcamiento que da cerca a la entrada de la pradera. Pocos coches aparcados nos hicieron sospechar que ibamos a estar en familia.
- Pero, ¿no hay afición en Cádiz?
- Si la hay. Pero ese domingo teníamos en Sanlucar, El Puerto y Jerez carreras para no aburrirnos. Y el 23 solo la maratón. ¡Qué injusto!
- Ni que lo digas. Yo no corro maratones y me gusta quedar con los amigos a echar kilómetros por las carreteras de Nueva Zelanda. Siempre que no haya carreras en las cercanías, que son más divertidas.
- Yo pienso lo mismo. ¿será por qué soy tú pero en Nueva Zelanda?
- Déjalo. Vayamos al grano.
- Vale. Nos pusimos en la cola y a esa hora eramos cuatro pero no se llenó. Anecdotico fue cuando recogimos el dorsal y nos insistieron que si habíamos pagado. Se me cruzó en mente que yo habían insistido en que me confirmasen que yo estaba inscrito. Está claro que pusieron el nombre sin comprobar que había pagado. Cada uno barre para su lado.
Calentamos con unos colegas. Tu no los conoces, claro. No se, como es la fauna de corredores en Nueva Zelanda pero aquí somos diversos. Eso es muy bueno. Nos faltan más mujeres, cierto. Hay mucha deportista de élite pero pocas son las que vienen a las carreras. Pero en este caso, me alegró ver caras nuevas, aunque veteranas. La fauna masculina es mayoritariamente calva, delgada. Pero los hay gorditos, bajitos, con rizos, con pendiente, con tatuajes, con estudios, sin ellos, habladores, reservados, mucho de todo. Es una de las cosas por lo que me gusta este deporte por encima de otros. Por que paso desapercibido. Y lo puedes hacer mal, bien o regular. Y todos te dirán "campeón!, máquina!, felicidades!". Muchos somos los que no competimos. Muchos somos los que nos gusta ver a los Jose, Juan, Diego, por delante y marcando ritmo. ¿y allí? ¿cómo sois?
- Bueno tu sabes que soy yo, pero intentaré responderte, de forma figurada. Nosotros los neozelandeses, somos muy anglosajones. Y por eso los acontecimientos deportivos son puro reto. Nos enfrentamos a hacerlo mejor. Y mejor que los demás. Pero, salvo excepciones, somos unos "gentlemen" y respetamos a los competidores. Pero nada de efusividad, claro. Un "congratulations" y nada más.
- Ya. Tiene sus cosas buenas. Pero te cuento. Divertida la salida. En los cajones de los caballos, salimos disparados. Una salida tan ancha no se tiene tan a menudo. Pero a los pocos metros, nos juntamos. Este deporte es de grupo, sin duda alguna. Corremos solos entrenando pero luego nos juntamos para tirar unos de los otros. Serpenteamos por la hierba en unas condiciones fantásticas. Luego correrían el campeonato de España Veteranos...
- Pero ....¿no corriste ese campeonato?
- No. No estoy federado. Y en mi club está con poco interés ultimamente. Los mayores, digo, porque los jóvenes.
- ¿qué tal te salió a tí?
- ¡Fántastico! Fue una carrera rápida, persiguiendo a Jose y a Chano todo el tiempo. Luego vimos una de las salidas del nacional y para casa.
- ¿Había mucha gente para el Campeonato?
- Vimos algún club del norte, de Nerja, de Alicante... de donde hay muchísima afición. Pero espero que esos campeonatos animen a los de Cádiz.
- Perdona, pero ya no puedo seguir leyendote. Tengo cosas que hacer.
- No te preocupes, ya había terminado. Si puedes, sigue leyéndome. A ver si lo hago mejor.
- Gracias. Lo intentaré. Pero no te voy a poder escribir más. No por nada, sino porque hay otros que quieren hacerlo. Hasta siempre, corredor.
- Hasta siempre, lector.
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