sábado, 29 de marzo de 2014

16 de Marzo de 2014. Sancti Petri - Estas como una cabra.

- ¿y eso?
- No paro de escuchar eso a mi alrededor.
- ¿Quién lo dice?
- Muchos. En todos los sitios.
-¿Y por qué?
- No se. Quizá sea cierto.
- Quizá.
- Bueno, cuenta.
- ¿el qué?
- ¡la Carrera!
- Ya, hombre, quiero decir cómo.
- ¡De hombre nada, que soy mujer y con muy mal caracter!
- ¿otra vez?
- ¡No! Soy otra, que no vivo cerca ni corro. ¡Y deja de preguntar que me estoy cansando!¡o lo cuentas o dejo de escribir!
- No te creas que hay mucho. Solo la novedad de como me encontraba. Los corredores, los mismos. El clima primaveral. La organización, magnifica. Pero yo, no fui el de siempre.
- ¿y eso?
- Si la gente no se fija en los detalles, me vería cercano a los de siempre, pero prestando atención, vería dientes apretados y una cojera nunca vista. Me dolía la cadera. Y hoy, escribiendo este dialogo contigo, antipatica-no corredora-mujer, mi interlocutora de hoy, me sigue molestando  y ...
-¡Eh tú! no te pases un pelo que vas a tener que hablar solo, porque lo de mal caracter lo digo yo y tu te callas.
- Vale. Yo a lo mio.
- Me parece muy bien. ¿cómo es el dolor?
- Cuando llegué a la salida en las pistas de atletismo, calenté un rato, hacienda giros de cadera y trotando. Cada vez que mi pierna derecha se adelanta para iniciar el paso, una molestia lo notaba, como interna, como si fuera en el hueso. Después si aprietas el gluteo el aductor mediano y todo lo que lo rodea, duele.
- ¿pero mucho?
- No. Pude correr. La semana siguiente no lo pase bien. Me molestaba algo y pude seguir a los grandes. La Carrera es suave y comoda. Para algunos algo larga pero con lo facilona que es, que menos. Me dije a mi mismo que no iba a tirar. Cuando alcancé a mis amigos, me puse detrás suyo. Pero ocurrió algo que suele pasar en las carreras. Alguien se pone delante tuya y no puedes ir al ritmo que quieres, y...
-¡Estás como una cabra!
- Si. Me puse a tirar. A pesar del dolor que hacía mi zancada derecha más corta, tenía que hacerlo. La suerte es que la carrera es comoda. Luego, en el puesto de agua, Juan se puso lejos de mi alcance y se fue hasta la meta. Allí, lo alcancé y le hice una broma. Le dije que Diego nos alcanzaba y sacó sus reservas y tiró fuerte. Funcionó. Yo llegué bien. Estuve dando vueltas hasta que vi que mi carroza se convertiría en Calabaza si no llegaba a casa a tiempo.... y así fue. Y menos mal que encontré transporte!
- Pero, ¿te gustó?
- Si claro. Es mi primera carrera con dolor pero sí.
- ¡Estas fatal!

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