- ¿por qué la llamas así?
- Pues por varias razones. La primera, es que siempre espero más de la carrera. Mira que mejoran pero es que no llega ser lo que puede ser. Y puede ser una carrera para lucir dos hermosas poblaciones. ¿por qué es la más madrugadora? ¿por qué la esconden de sus más hermosas calles? ¿por qué no suena música en sus calles?...
- Para, para, siempre tan negativo y tan poco positivo, Eres la contradicción de Van Gaal.
- No me quitarás razón, si no hubiese globos, alguna charanga, una hora de comienzo para que vengan de Sevilla, Málaga, un final en el ayuntamiento o en las puertas de tierra o en la caleta... es mucho pedir no? Yo siempre he creído que esta carrera es para lo corran mas de 5000 corredores y que sea un acontecimiento para las dos ciudades. Por ejemplo, la típica bolsa de corredor con un descuento en bares para tapas, o ... no sé. Son tan bonitas las dos ciudades que me apena que no resalten.
- Y ¿por qué más fue media de Bahía?
- Vengo lastimado de la cadera. Un entrenamiento contra poniente en los Toruños me regaló un dolor en la cadera que aún hoy lo noto. Y la carrera pasé malos ratos..
- Pero hay fotos que demuestran lo contrario.
- Bueno, es que iba muy bien acompañado.
- ¡eran todos tíos en la foto!
- Vamos, sabes a lo que me refiero. Si vas solo o con alguien que te estropea la carrera entonces te echa para atrás. Me viene a la memoria un Morón-Arahal. Iba con los hermanos -no doy más pistas-, en un grupo e íbamos tirando de un grupo numeroso. Pero había uno que respiraba, no, jadeaba de forma incómoda para los demás.
-¡el Juli!
- No. Peor aún, Era además una lapa, un auténtico ladrillo atado a mis cordones. No podía más y decidí separarme del grupo, al otro lado del arcén. Y me siguió. Ante el asombro de mis dos buenos amigos, aceleré y me fuí unos cincuenta metros más adelante. Ellos me alcanzaron y sonrieron diciéndose "menos mal que lo has hecho".
-Si. A mi también me ha pasado de estar muy incómodo en un grupo.
-Pues algo pasó a la salida de San Fernando, porque acepto de muy buen agrado, porque además me gusta, llevar el ritmo. Lo que no me agrada es que se cachondeen de eso. Y que exijan. No. Eso no me agrada. Y además me pisaron, El cordón se aflojó y terminó desatándose los cordones. Y no es la primera vez que me pasa en esta media. En mis principios se me desataron dos veces antes de salir de San Fernando pero me recuperé. Y en esta también pero con algo de mal humor.
-Estás últimamente de muy mal humor
-¿tu crees?
- Si. Pero, cuenta, cuenta.
- Poniente, poniente de frente. Al frente hasta llegar a la altura donde el tren prefiere ser topo y atravesar la tierra para llevar a sus pasajeros al centro de la ciudad parando en varias madrigueras donde salen a la luz sus usuarios. A esa altura, mis amigos de Rota se fueron. Parece que ciertos geles estimulan la autoestima y creen que es el brebaje de Asterix o Viki el Vikingo. El dopaje psicológico es legendario. También lo es el dolor de caldera. Y cuando el poniente soplaba a favor, Diego me abandona, una vez más en Cádiz, a pocos kilómetros de la meta para entrar medio minuto antes. Y después, departir con unos y otros. Subi al cajón de prestado para recoger el trofeo de Juan. Un Juan inmenso, que solo Mon fue capaz de superarlo.
- Parece que aunque media, fue buena.
- Pues claro, yo siempre intento ver el vaso medio lleno. Y lo bebí con gusto.
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