-Vaya, Por fin preguntas.
-Te falta iniciativa.
-Cierto. Me dejo llevar por la corriente. ¿has escuchado "Copenhague" de Vetusta Morla?
-No.
-Su letra empieza...
El corría, nunca le enseñaron a andar,
se fue tras luces pálidas.
Ella huía de espejismos y horas de más.
Aeropuertos. Unos vienen, otros se van,
igual que Alicia sin ciudad.
....
se fue tras luces pálidas.
Ella huía de espejismos y horas de más.
Aeropuertos. Unos vienen, otros se van,
igual que Alicia sin ciudad.
....
Dejarse llevar suena demasiado bien.
Jugar al azar,
nunca saber dónde puedes terminar...
o empezar.
Jugar al azar,
nunca saber dónde puedes terminar...
o empezar.
- Me gusta la primera estrofa...
-Y suena bien...te preguntarás a que viene eso.
-Si. Dime, estoy deseando conocer más.
- No es algo raro pero muchos corredores tenemos una sensación de aceleración constante. Algo que nos lleva a pensar que todo va muy lento. Y por otro lado, no nos gusta que nos lleve la corriente. A mi, por lo menos. Cuando puedo tomar decisiones, no me tiembla el pulso. Pero sí cuando son unos extraños quien lo hace. No me gusta estar en un bote y que la corriente del rio me lleve por sus meandros y ella elija la roca donde chocarme.
Y porque tomo decisiones, la tomé de no volver a correr esta media y también de volver a hacerlo. Y he visto in situ que está llena de las mismas ventajas e inconvenientes. Así seguirá siendo de 300 y no más. Y quizá así lo quieran ellos, aunque podría ser una carrera tumultuosa.
Cientos de caras de roteños y chipioneros vuelvo a verlas después de años. Sonrien mientras comentan lo pasado y planean algo de futuro. En las motocicletas de la organización, mientras, se colocan artesanos postes luminosos de señalización en las motocicletas de la organización.
Y saliendo tras escuchar el sordo estruendo de la polvora explotando en la camara de la pistola, manejada por la alcaldesa, sin apuntar a nadie, ni siquiera la cielo, los corredores nos lanzamos como locos detrás del primero. Y el primero detrás de la moto. En Chipiona nos mantuvimos juntos... ¿no preguntas nada? ¿bostezas?
- no,no... no me aburre pero suena a repetido.
- Y lo es.
- Pues, si no te importa saltártelo, ¿vale?
- De acuerdo. Solo novedades. Y esa fue cuando Diego se quedo detrás. No se qué kilómetro llevábamos pero fue a la salida a la pista carril-bici. Pensé lo peor, pero fueron solo los cordones. Los quiso recuperar en menos de un kilómetro y lo hizo. A mi también se me desataron en la media de Cádiz pero no los recuperé en tan poco tiempo. Y dije antes que me temía lo peor porque Diego se quejo de la pierna. Yo hace tiempo que no hago mucho caso a los comentarios de corredores sobre su salud deportiva. Todos tenemos algo. Pero pensé por un instante que era verdad.
-Vaya eso si que es novedad. ¿qué más?
-Alberto.
- Si. He visto su nombre al principio. ¿quién es? ¿qué hizo él para hacer esta media distinta?
-Bueno en todo el trayecto a Costa Ballena y allí mismo, íbamos un grupo compacto a buen ritmo. Pero al tomar camino de Rota, Alberto cambió de ritmo. Mi instinto me dijo que probase. Y le hice caso. Pero el mismo instinto me confirmó que me equivocaba. Se lo dije a Alberto, -sin dar detalles de mi conversación con Instinto, solamente un "asi no puedo"- Pero Alberto, que es grande, me esperó, me puso una cuerda y tiró de mi, amablemente, con ritmo que era muy difícil de rechazar. Y le seguí hasta más o menos la Feria y en la recta hasta el centro se alejó, por su ritmo y por el mio.
-Pero, en la foto estáis juntos, ¿qué pasó?
-Vaya! parece que esta parte te entusiasma.
-Algo... bueno si. Al buscar historias tuyas narradas, viendo el diario de abordo, cuando hablabas de fotos...
-Eso era en otros tiempos.
-Cuenta porqué otra vez con Alberto.
-Subíamos y Alberto bajó mucho el ritmo. A mi me gustan las cuestas, quien me conoce lo sabe bien. Salude a Manolo, Manolo, Fernando, amigos apostados en una esquina y al volver la vista ante el pequeño ascenso, vi a Alberto parado. Le dije que le necesitaba para que me llevase a meta. Y así lo hizo. Me llevo atrás y adelante. Y a la hora de bajar me adelanto como una flecha. Llegué a meta contento por el tiempo y por los kilómetros en buena compañía.
- y tus amigos.
- Poco después de mi, Juan y al rato Diego. Fue el orden distinto al de todas las carreras de esta temporada.
-¿y como está Diego?
-Parece algo serio, pero veremos en la proxima carrera que esperemos que sea pronto.
-Espero también. Parece un buen chico.
-Si. Y Juan..
-¿algún día lo conoceré?
-Quien sabe. Solo tienes que venir a las carreras a las que vamos. Y correr.
-Correr.
Y saliendo tras escuchar el sordo estruendo de la polvora explotando en la camara de la pistola, manejada por la alcaldesa, sin apuntar a nadie, ni siquiera la cielo, los corredores nos lanzamos como locos detrás del primero. Y el primero detrás de la moto. En Chipiona nos mantuvimos juntos... ¿no preguntas nada? ¿bostezas?
- no,no... no me aburre pero suena a repetido.
- Y lo es.
- Pues, si no te importa saltártelo, ¿vale?
- De acuerdo. Solo novedades. Y esa fue cuando Diego se quedo detrás. No se qué kilómetro llevábamos pero fue a la salida a la pista carril-bici. Pensé lo peor, pero fueron solo los cordones. Los quiso recuperar en menos de un kilómetro y lo hizo. A mi también se me desataron en la media de Cádiz pero no los recuperé en tan poco tiempo. Y dije antes que me temía lo peor porque Diego se quejo de la pierna. Yo hace tiempo que no hago mucho caso a los comentarios de corredores sobre su salud deportiva. Todos tenemos algo. Pero pensé por un instante que era verdad.
-Vaya eso si que es novedad. ¿qué más?
-Alberto.
- Si. He visto su nombre al principio. ¿quién es? ¿qué hizo él para hacer esta media distinta?
-Bueno en todo el trayecto a Costa Ballena y allí mismo, íbamos un grupo compacto a buen ritmo. Pero al tomar camino de Rota, Alberto cambió de ritmo. Mi instinto me dijo que probase. Y le hice caso. Pero el mismo instinto me confirmó que me equivocaba. Se lo dije a Alberto, -sin dar detalles de mi conversación con Instinto, solamente un "asi no puedo"- Pero Alberto, que es grande, me esperó, me puso una cuerda y tiró de mi, amablemente, con ritmo que era muy difícil de rechazar. Y le seguí hasta más o menos la Feria y en la recta hasta el centro se alejó, por su ritmo y por el mio.
-Pero, en la foto estáis juntos, ¿qué pasó?
-Vaya! parece que esta parte te entusiasma.
-Algo... bueno si. Al buscar historias tuyas narradas, viendo el diario de abordo, cuando hablabas de fotos...
-Eso era en otros tiempos.
-Cuenta porqué otra vez con Alberto.
-Subíamos y Alberto bajó mucho el ritmo. A mi me gustan las cuestas, quien me conoce lo sabe bien. Salude a Manolo, Manolo, Fernando, amigos apostados en una esquina y al volver la vista ante el pequeño ascenso, vi a Alberto parado. Le dije que le necesitaba para que me llevase a meta. Y así lo hizo. Me llevo atrás y adelante. Y a la hora de bajar me adelanto como una flecha. Llegué a meta contento por el tiempo y por los kilómetros en buena compañía.
- y tus amigos.
- Poco después de mi, Juan y al rato Diego. Fue el orden distinto al de todas las carreras de esta temporada.
-¿y como está Diego?
-Parece algo serio, pero veremos en la proxima carrera que esperemos que sea pronto.
-Espero también. Parece un buen chico.
-Si. Y Juan..
-¿algún día lo conoceré?
-Quien sabe. Solo tienes que venir a las carreras a las que vamos. Y correr.
-Correr.
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