lunes, 16 de junio de 2014

Intermezzo

O epílogo.
Quién sabe.
Mi pierna derecha no responden. La estiro de mil formas y sigue quejándose cuando la elevo levemente. Mis días pasan pensando en mis pobres zapatillas, en mis pobres pies y piernas, en mi corazón y mente atrapados sin poder respirar. Es como si leyeses tu diálogo en tu camerino sin poder ni ensayar porque tu voz no sale, Y tu eres un actor de tercera fila, en una bella obra donde tu realizar un papel de bulto, y que el resto de los personajes ensayan, y prometen una gran función allá donde vaya el cartel.
Los actores tenemos nuestras manías igual que los deportistas. Siempre nos hace sonreir como Rafa Nadal realiza de forma repetida gestos y actos en cada saque, descanso o celebración. Así nosotros nos colocamos los clips y el dorsal de forma sistemática, estiramos en un orden determinado y nos colocamos en la salida repitiendo gestos hechos en la carrera actual.
Ahora, mi ceremonial se concluye en un basto arranque. Allí concluye mi entrenamiento. Son 4 o 5 zancadas y mis ilusiones se desmoronan en el césped de la UCA. Y como los actores que dicen su primera frase frente al espejo y su voz es ronca o insonora, así me quedo, mirando al suelo, buscando un consuelo de mi falta de capacidad para ensayar. Y busco en el recuerdo, en los momentos de disfrute en los cientos de carreras, en los miles de entrenamientos que he hecho en estos 10 años de pasión por correr.
Pero no soy una elegante gacela que cambia de sentido en su marcha o se deja mortalmente morder por su felino contrincante que le demuestra con sus colmillos hincados en su cuello que es mejor corredor que ella.
Yo me refugio en el bosque, me agarro a un árbol y alargo lo que puedo mis músculos, pensando que algun día podrán responder y me dejarán ensayar. Y cuando corra con los feroces carnívoros, pasarán al lado mía, buscando presas más sabrosas, de mayor calado.
La gira teatral provincial tiene una parada en Puerto Real. Habrá muy buenos actores porque el escenario y el público atraen. Echaré de menos la subida del telón, al sonido de un disparo pacifico al aire. Me perderé esa bajada del telón con un público entregado a esos actores de pantalón corto que en un día caluroso recorrieron sus calles

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