domingo, 1 de junio de 2014

San Fernando cierra Mayo con Carmona Paez. En 2014

Prefacio:
Me urge escribir lo que pasa por mi memoria, por los recuerdos cercanos de esta carrera. Puede que sea inolvidable, pero son muchas las que son. No podemos hacer que dependa del azar, de la fortuna que lo que tenemos en este momento recordados se tergiverse en el tiempo. Que la química y la electricidad que surcan por mis neuronas conviertan en este encuentro, en esta carrera, en otra cosa que sufrimiento y dolor. Y no solo fue eso.

Preludio. El mundo de los demás.
A veinticuatro horas de la carrera, la tarde trascurrió de forma totalmente diferente a mi vida. Fuera de la rutina de los viernes, me vi en un entorno ajeno, distinto. En un extraordinario edificio en Cádiz, sentado escuchando a poetas, editores hablando de lugares, escritores y situaciones de un mundo dentro de éste pero en otra dimensión. Son ellos, de carne y hueso, que de lunes a viernes en horario laboral son personas que pasan inadvertidas, que su halo creativo no les rodea, que sus expresiones y formas de comunicarse se quedan bajo lo estándar y cotidiano. Pero en ese mundo, en ese que es el suyo y no el mío, tienen un desván donde refugiarse de la monótona realidad, escriben, pintan, tocan música, se encierran en su mundo, en el mundo de los demás. Mi desván está en otro sitio, en el zapatero donde las deportivas me esperan para transformarme, para ponerme las alas. Mi desván está en el libro que leo o en la música que suena en mis cascos o en la película de aventuras.

Acto I. antes de correr.
Se abre el telón y asoman mis viejas zapatillas. Y yo en ellas, dentro de un coche que no es mío, con buena compañía. Mientras se escuchan risas, y comentarios, se funde la imagen para aparecer en el lugar de concentración. Allí se ven a tres corredores en activo y a uno en reposo. Van pasando unos y saludan. Y otros, también. Jóvenes, menos jóvenes, mujeres pocas, hombres muchos. Y calentamos. Epi y yo trotamos y mi cadera avisa: "Germán, no voy a estar como siempre. Esta vez te haré sufrir." Y yo, sabiendo eso, caliento y se calienta pensando que el roce no le hará sufrir cuando suba y baje por San Fernando.

Acto II. En los cuarteles.
Junto a la valla que separa los kilómetros a rodar y los 1500 corredores que queríamos llegar, Epi, Juan y yo posamos para Diego. Él nos sonríe con algo de envidia. Pero sonríe esperando que disfrutemos. Se aleja y nos quedamos con el mando de la Infantería a nuestra izquierda con un discurso interrumpido por la diosa fortuna representada por un corte en su micrófono. Nos echamos a correr y pronto noté que mi cadera tenía razón. Ahora me decía "sufre, Germán, sufre y se humilde". Vi alejarse a Mon, Juan, Jose, Nacho y su hijo y muchos otros que normalmente corren conmigo. Los dientes apretados y la mirada gacha. Detrás de las gafas, mis ojos se crispaban de dolor y de ganas de seguir. Pero algo me impulsaba a seguir. Mis conocidos, no tenían otras palabras para mi que "ánimo, Germán".

Acto III. La ciudad,
Pasando por debajo de la circunvalación, las calles se convirtieron en público y los aplausos me acompañaron. Esta vez no sonreía ante los empujes del público. Esta vez los usaba para aguantar. Veía como mi pierna derecha daba círculos antes de pisar. Ella quería evitar lo inevitable. El apoyo en el asfalto provocaba un dolor continuo y machacante. Ya llevaba kilómetros, centenares de pisadas derechas, que me dejaban un rastro de cansancio multiplicado por mil. El dolor cansa. La calle real acallaba esa sensación. Si no quería correr era por escuchar a ese público improvisado o no, que apretaba a los corredores en su afán de correr más rápido. Y en mi caso simplemente correr.

Acto IV y final. La meta:
Y ví más público llegando al parque. Algún conocido y conocida me animaba, pero andaba perdido, esperando seguir al último que me adelantaba. Pero no lo conseguía y atravesé meta con un último quejido tragado para mis adentros. Ducha intima, entre muchos corredores y a esperar el veredicto del esfuerzo de Juan y Epi. El primero campeón, la segunda, más. Ella se queda y nosotros intentamos arreglar el mundo, una vez más.
El lunes pediré que diagnostiquen la avería. Pero creo que no probaré a ponerme calcetines de deportes en unas semanas.

Epi-logo:
Tengo un gran numero de musculos acortados en la pierna derecha. Me lo han trabajado pero el dolor sigue. Y seguire trabajando.
http://mauxaludtips.blogspot.com.es/search?updated-min=2013-01-01T00:00:00-08:00&updated-max=2014-01-01T00:00:00-08:00&max-results=22


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