En este Cross que sueño, corro con un dorsal temporal, pero me vale para salir de la línea después del disparo. Antes de eso, sueño que ruedo con mis amigos que nos volvemos pronto para que la salida no nos coja desprevenidos. Sigo soñando y salimos. Mi sueño es muy real entonces. Mon, Diego y Juan van por delante. Pero mi sueño es fantástico al ver a Manuel también por delante. Y yo sonrío y voy a un magnifico sueño.
Me remuevo en la cama sintiendo es cosquilleo de los músculos de las piernas relajándose. Sueño entonces en el sueño del Cross.
Todo parecía perfecto en el recorrido. Las bandas azulinas que bordean el recorrido no permiten mis habituales despistes. No hay tocones en el camino, no hay raíces que se levanten al yo pasar. Todos desniveles son salvables. Y mi velocidad no aminora, como suele pasar, en la segunda vuelta. No me queda otra que disfrutar del sueño. Llego a meta, por detrás de Juan, y Manuel muy cerca mía. Mon y Diego llevan ya tiempo en meta. Eso me hace dudar si es un sueño o no. A veces, la realidad se mezcla en nuestra ficción. También a veces queremos vivir una ficción en la realidad. Me pellizco para comprobar si es realmente un sueño. Y no lo es. Pero me dije que podría serlo. Que todo ha salido casi perfecto.
Juan Carlos me comenta que han estado hasta las 3 de la tarde limpiando. Hay gente que quiere ensuciar el sueño de muchos, de casi todos. Si nuestras casas deben estar limpias, nuestros bosques también. Vivamos un sueño más limpio.
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