miércoles, 10 de febrero de 2016

Disfrazado de lo que soy en la media de Puerto Real. Domingo de Carnaval 7 - Feb- 2016

"Abro el capó del coche y me disponía a ponerme el dorsal..."
- Espera, espera, por favor. Quiero que me lo cuentes como siempre.
- De acuerdo. Llevo años contándote mis carreras y pensaba acortar.
- ¡No lo hagas por favor! Esas cosas que no cuentan los demás es lo que lo hace..., distinto.
- Dirás raro.
- Cierto.
Mi interlocutor sonríe. Era el domingo de carnaval, al mediodía. Íbamos él y yo caminando rápido pero con cuidado, porque íbamos contra corriente. El flujo humano bajaba a Cádiz viejo. Disfrazados y sin disfrazar, la marea de personas de todas las edades se dirigían a su centro de disfrute. Nosotros no. Mi amigo roteño Manuel no entiende que yo sea de Cádiz cuando soy un contrapunto al no gustarme el carnaval, la semana santa o el Cádiz, CF. Lo cierto que todo lo disfrute en mi juventud...
- ¿quieres por favor empezar?, me apremia mi acompañante.
- Uff, se me ha ido la cabeza. Pues quedé esta vez con dos corredores gaditanos en la avenida Juan Carlos I y aparcamos en las cercanías del estadio, lugar de salida de la carrera. Recogimos el dorsal, que, curioso, había que firmar en la casilla de tu dorsal. Bonita camiseta, ¿verdad?
-Sí, ¡de marca! Y el color chulo.
- Cierto. El dibujo, es un clásico. A ver si un diseñador gráfico les hace un diseño único...
-¿cómo el de La Algaida?
- Si, ese muñecajo único. Lástima que este año no se haga...
-Sigue, que nos queda poco para llegar y luego no puedes... llegar a meta.
- A lo que iba. Los deje a mis colegas sueltos por el lugar y me fui a calentar por las Canteras. El sitio es ideal. La escasa lluvia lo había dejado perfecto. ¿Te acuerdas de las canteras? tu corriste allí.
- sí que me acuerdo.
- Luego, la salida. Éramos muy poquito y estaba cerca de la banda que limitaba a los corredores a salir disparados. Ya íbamos mal, unos quince minutos de retraso. Isabel, tan eficaz, en línea de salida para contener a la jauría que preguntaba que pasaba. Ella necesitaba la aprobación de la autoridad. El recorrido es complejo y hay que asegurarse que ningún coche salga y haga mal a alguien. Y sonó la bocina. Salí deprisa, persiguiendo a Raúl, que pensé que podía ser mi referencia. Pero me equivoqué. Iba muy deprisa para mí. Pero estas cosas las hago así. Mis otras referencias no las veía por lo que pensé en seguirle. En fin, que subimos el primer puente, sin grandes problemas, pero me temía que el viento iba a entorpecer algo la carrera. Y así fue. Nada más girar a poniente, el viento nos empujaba a los que tirábamos del grupo. El paseo marítimo, el polígono y el segundo puente mermaron ya mi ritmo. Antes de este puente, todo el grupo ya se había ido, con el segundo repostaje del km 10. Sabía que quedaba mucho así que aseguré la marcha y aproveché que uno de ellos se había descolgado algo para mejorar la marcha a la altura de la universidad. Al girar de nuevo para buscar el tanatorio, iba con algo de más fuerzas, pero apareció Juan que pasó como una bala. Buscaba el podio pero esta vez fue 4. Es admirable su gestión energética, su potente zancada y su carácter competitivo. Adelanté a un compañero suyo que se aprovechaba del parapeto que le ofrecía una bicicleta. Luego vinieron kilómetros sin batería. Ya no podía más. Cuando tomé el último puente se me habían acabado todas las reservas. En el último kilómetro, Javier me pasó y por poco Raúl y Luis Miguel.
- Bueno, ¿cuáles son tus excusas?
- ¿excusas? ¡Vamos! son razones.
- Como lo llames... ¿por qué no lo has mejor que el año pasado?
- A ver, mala noche (tarde y duermevela), la segunda media en 8 días... El primero llegó casi un minuto más tarde que el que llegó en el mismo puesto en 2015...
- Excusas.
- Sí.
Suspiré, sabiendo que él sabe que ya he bajado un escalón de esa escalera que empecé a subir hace ya 12 años y que toca bajarla. Lo importante es hacerla con sentido y con sentimiento.
-Pero bueno, el puesto es muy bueno -me comenta cuando ya llegábamos a nuestro destino, aun sabiendo que no es lo que más me preocupa-.
- Lo bueno, bueno, bueno, ¿sabes lo que es? Sin sufrimientos, con esfuerzo  eso sí, y poder contártelo. Mientras tú me escuches (me leas), seguiré corriendo y contándotelo  (escribiéndotelo)

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