jueves, 17 de marzo de 2016

Entre San Fernando y Cadiz el 13-3-16. 21 km pero hay menos.

Te juro que no los entiendo. A ciertos ciudadanos  no los entiendo.
Al lunes siguiente de la carrera que os comento, me viene un compañero de café protestando de forma muy expresiva en medio de la cafetería de los m... de los corredores. "'¡Qué se vaya a correr al prado!, ¡no hacen más que molestar!". Yo, que participé pero obligado por mi jefe, me sentí aturdido. ¿será este individuo de los que paran la circulación por el carnaval, semana santa, reyes magos, manifestaciones, partido de futbol....? Es la unica carrera (bueno el triatlon, corta parte de la avenida y paseo maritimo) que yo sepa, donde se corta la circulación en Cádiz nuevo. Pero claro, siempre es bueno protestar.
Esta vez nos desplegamos los tres. Ricardo iba en un coche de protección civil. Tenía que observar y transmitir si durante la carrera ocurría algo al jefe. Antonio estuvo en el tren que lo llevó a meta en el césped cuando hablaba con compañeros de su trabajo y luego se montó en el transporte que llevaba a las mochilas después de dejar dos billetes esplendidos a los dos responsables de una de las furgonetas. Yo mientras me monté en mi bicicleta y estuve adelantando o retrasándome. Lamentablemente he aparecido en alguna foto cerca del individuo.
Según nos comentó Antonio, este tipo (cada día me cae peor) fue fardando y presumiendo de que podía ir en un grupo a 3:50. Es un chulo y ahí le dieron. Empezó con ellos pero no aguantó ni un tercio de la carrera. ¡Qué digo!, al km 5 ya le llevaban casi medio km de diferencia. Con la pinta que tiene, esos pelos, la camiseta hecha un asco y pantalón deportivo roto, éste da pena verlo. Sin mencionar las medias con agujeros y los zapatos sucios (al fin al cabo, lo menciono). ¡Y las gafas!, ¡qué decir de las gafas! Arañadas, descoloridas. En definitiva, un trapo de persona.
Así fue, el muy desgraciado, solo, solo, por toda la autovía con un pequeño viento de poniente que bajaba algo la temperatura. Pasado el Chato, ya empezaron a pasarle corredores no muy especialistas (a saber, los que llevan mono de triatleta a una media, está claro que no son medio fondistas sino multi-atletas). Hasta estos le pasaron pero bien. Este tío va a menos. Pero no me da lástima. Se lo merece. No puede ir con una camiseta de marca con las tirantas hechas un asco. Un poquito de decoro, señor. Eso sí, mucho sonreir, mucho saludo a personas que no conoce. Todo para nada.
Allí en meta Antonio se fijó que le había pasado un corredor de su edad, un tal Felipe. Y éste, va y le dice que ha hecho un carrerón. Pues claro. No como él, que hasta el apuntador le adelantó en los últimos km.
Pero me comentó que hizo un gesto por el que se emocionó. Se llevó al corazón, su mano, desplegando sus dedos cercanos. Su gesto no era de cansancio, sino de sentimiento. Parece que sus dedos tocaban ligeramente el corazón. 3 dedos centrales.
Luego le vimos andando por los alrededores de la meta con una pareja de su edad. Él se parecía en algo.
Hemos cerrado el caso en falso, después de haber recibido una nota de nuestro cliente. Parece que desiste. Creo que ha visto que el sujeto es un corredor vulgar, sin nada extraordinario, sino todo lo contrario. Viste como todos y sus zapatillas no hablan. Yo estoy contento. Ya no tengo que seguir a este aburrido corredor. Aunque vaya a carreras tan entretenidas como ésta. Me he enterado que va a la media de Chiclana y que es muy interesante. Creo que yo también iré.

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