miércoles, 6 de abril de 2016

Chiclana. 21 km entre amigos. 3 de abril de 2016

Extraño. Dejo de atender mi libro de bitácora y va un intruso y empieza a escribir en mi nombre. Inaudito. No pienso borrarlo para que quede evidencia de la fragilidad de esta red de redes. Lo cierto es que se han equivocado conmigo. A mí no hay que vigilarme sino a otros.
Pero os cuento (me cuento) lo que paso ese 3 de Abril de 2016.
¡Maldita sea!
¡No podemos, no debemos remar así! ¡Es que no veis que estamos dando vueltas en círculo!
Si me dices que son empresas privadas con intereses propios, vale, lo acepto. Pero detrás de las privadas  (CD SOLSPORT, Meet&Talk Sports) está la Federación Andaluza de Atletismo, la Diputación y los ayuntamientos. Este reino de taifas donde todos tienen la razón. Chipiona/Rota argumentan que ellos fueron los primeros y que siempre lo hacen en el mismo fin de semana. Los Toruños les da igual todo y ponen precios e inscripciones el año pasado. Y Chiclana, esperando que los corredores locales y foráneos sean suficiente lo pone en un fin de semana con los hoteles por llenar entre Pascua de Resurrección y las ferias. Y nadie cede. Así nos va.
Tuve que elegir y lo hice por descarte.
Y Chiclana estuvo muy bien. Un tiempo ideal, un viento final muy agradable y muy buena compañía.
Salí algo precipitado. Yo soy un corredor solitario que cuando entra en contacto con la manada cree que el ritmo es el que corre delante. Y allí estaba Mon con Marco Antonio. Pero a esos los conozco bien y están con pocas ganas de llegar a la vez que yo. Pero había varios que pensé que sí serían de mi ritmo. Cuesta arriba, como a mí me gusta, los primeros km. Pero la mezcla me confunde. Mi sentido de seguir un ritmo y marcar un paso me hace llevar el paso hasta el km 7 muy por encima de mis capacidades. Aproximadamente allí, un grupo de amigotes chiclaneros me sobrepasan con autoridad y de charla. Allí están Dionisio, Alejandro, Juan Antonio... Lo raro fue no ver a Juan Cuevas que apareció luego. Este chico tiene unas capacidades alucinantes. La bajada a Sancti Petri, al poblado, fue moderada viendo como ellos tampoco querían llegar a meta conmigo. Al dar la vuelta un chaval se acercaba y se alejaba. Ya en el paseo marítimo, después de pasar las penurias de subir y bajar entre la estatua de Hércules y la entrada al paseo, me arrolló Juan Cuevas y el mencionado chavalote. Ya solo quedaba aguantar un poquito y llegar a meta. Contento, como casi siempre que participo en estas manifestaciones, y conforme conmigo mismo.
Lo que tengo que demostrar ya no lo hago por mí. Lo hago por quien me observa, me escucha. Luchar, no dejarse llevar por el cansancio, por el abatimiento, eso es lo que digo, es lo que intento mostrar. No hay lugar para en esta vida para dejarse arrastrar por la corriente y dejar de llevar un ritmo de esfuerzo. Por eso, al pensar en quien ahora lucha contra esa enorme cuesta que tiene por delante, le digo, le susurro, que aún estamos al principio y que tiene que dosificar y ser fuerte. Puede que sople de pronto viento en contra. Que la cuesta no acabe en esa esquina tan ansiada. Pero allí estoy yo, esperándote para darte ánimos, para decirte que tú puedes, más que nadie. Porque para mí, tú sí que eres corredora, tu sí que eres grande. Vamos E!!

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