jueves, 21 de abril de 2016

Desde Trebujena al Rio y Volver 17 de Abril de 2016

Ir por ir, se va. Pues fui. Y fui porque Juan iba. Hacía tiempo que no corría en su compañía. Avatares de la vida hacen que las carreras se bifurquen pero que también se vuelvan a cruzar. Y a veces hay que cambiar los caminos y senderos para que tu vida no solo la marque el destino sino que tú seas algo dueño de ella. Y aunque sea poco, esos cambios que produces benefician.
Y allí llegué temprano. Todo hacía indicar que esta carrera, siempre modesta y familiar, había entrado en decadencia. Muchos corredores hablan de los motivos que han  provocado este declive. Mencionan entre otros la saturación del calendario, la dureza, la reducción de premios. Yo me inclino más a la falta de promoción y al espectáculo alrededor.
Eché en falta a las estrellas de Chiclana, a muchos de Cádiz y los talentos de la Janda o la sierra.
La prueba es dura pero eso se conoce y forma parte de un atractivo que muchos corredores nos hace elegir una prueba tipo reto. Su bajada que puede hacerse a una velocidad infernal, la larga recta paralela al rio que pueda ser eterna y la subida a Trebujena que si las fuerzas flaquean pueda ser una pared indomable, hace de esta media maratón una magnifica prueba con todo su significado semántico.
En el calendario está bien puesto. Sin coincidir con las otras medias que se pelean por el primer fin de semana, no llega a estar en Mayo con el consiguiente calor
Si una de estas empresas que organizan las carreras se toma la molestia de publicar, publicitar, no solo estarían los corredores de la costa Este gaditana y Jerez sino de más de uno que sea atraído por la potencial fiesta en el parque la Troya.
Para contar los kilómetros recorridos solo decir que al ser pocos y sin referencia visual, allí fui descendiendo y bordeando el río hasta dar la vuelta. En ese momento me encuentro con Juan que me grita que tengo que ir a 3:30 hasta llegar a meta. Entendí que iba lento e intenté apretar más. Tuve buenas reservas para los km 17 y 18 que fueron los más duros. Y a la bajada a meta, sonrisas y esperar menos de 1 minuto a Juan que, sabiendo los hándicaps con los que corre, es sobrenatural.
En 2013 hice 6 minutos menos. Vamos a disfrutar que no es poco.



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